sábado, 18 de mayo de 2013



primero que nada bamos a darle un pequeño vistaso a la historia de como fue que surgieron los autos


es parte de la naturaleza humana hacer cualquier actividad con la mayor eficiencia pero con el menor esfuerzo posible. Si es de moverse de un lugar a otro, una de las primeras y principales labores del hombre, éste empezó a domesticar animales más grandes y rápidos que él. Pero la ambición nuestra no terminó ahí. Con las invenciones de la imprenta y las primeras máquinas complejas permitieron los primeros planos para un vehículo creado por el hombre y con la capacidad para moverse por sí mismo. 

En 1472, durante los primeros años del Renacimiento, surgió la primera de la serie de ideas que continuan hasta el día de hoy. El italiano Roberto Valturo inventó un aparato capaz de moverse sólo por la fuerza del viento a través de una serie de paletas y poleas. Es obvio suponer que a menos que existiera una ventisca este coche no sería capaz de mover algo más que su propio peso. Una idea parecida surgió con el coche movido a vela, cuyo diseño es muy parecido a la versión marítima. 



                
                         Coche a vapor de Cugnot (1770) 


Diez años después (1482) el célebre Leonardo Da Vinci propuso un vehículo que, gracias a un sistema de muelles, podía moverse unos cuantos metros con la ayuda de dos personas. Casi 200 años pasarían hasta que Isaac Newton ideara los primeros principios de un verdadero coche motorizado. El inventor y físico propuso un coche a vapor, aparato que nunca pudo ver la luz. En 1770, Joseph Cugnot tomó estas ideas, las comparó con las suyas, y las puso en práctica al construir el primer vehículo motorizado de la historia: el fardier (llamado asi por Cugnot) a pesar de caminar sólo hasta los irrisorios 4 km/h pudo derribar un muro porque el coche no contaba con frenos y era muy difícil de manejar. Este auto a vapor contaba con 2 cilindros que trabajaban directamente sobre los cigüeñales de la rueda delantera. 

En 1784, James Watt inventa la biela y el cigüeñal para transformar el vaivén de un pistón en un movimiento circular con la capacidad de hacer girar una rueda, permitiendo asi el movimiento. En 1827, Onésiphore Pecqueur perfeccionó el fardier de Cugnot al inventar el movimiento diferencial. En el mismo año, William Murdoch construye un coche de tres ruedas, capaz de llevar consigo a 4 personas. El coche a vapor es el medio de transporte ideal durante la primera parte del siglo XIX cuando se crea la línea Londres-Birmingham facilitando este invento al común de la gente. 

Pero la moda del vehículo a vapor no duraría mucho tiempo. En 1829, James inventa el embrague para el cambio de velocidades. En 1860 Lenoir patentó el motor de explosión, o como lo que dice a la letra: "Sistema de motor de aire dilatado por la combustión de gases encendidos mediante electricidad". En 1862, Alphonse Beau de Rochas diseña el motor de 4 tiempos. 

El fin de los motores de vapor está cerca, los motores de explosión son más económicos y fiables. En 1866 Gottlieb Daimler inventa el primer auto hecho con este motor. En 1886 el mismo Daimler patenta, a la letra: "Vehículos de ruedas movidas por un motor de gas o petróleo". Tiempo después Levassor le compraría los derechos de este novedoso motor y se construyen los primeros autos franceses de nombre Panhard-Levassor. En 1875 Siegfried Marcus construyó el primer automóvil con un motor de combustión interna (de explosión). 

                                              

                                               Karl Benz 

En 1886, Karl Benz construye un triciclo impulsado por un motor de explosión. En 1889, Daimler y August Otto construyeron un motor de combustión interna de 4 tiempos. Ese mismo año, Daimler brindó al mundo un motor de 2 cilindros en V. En octubre de 1891, se presentó el primer Panhard-Levassor, con un motor Daimler de 2 cilindros y tres velocidades con reversa. Empezaron las primeras construcciones colectivas, pero artesanales de vehículos. Los modelos en serie no existían, y eran los mismos inventores los que reparaban los daños de sus creaciones. De esta manera, durante los últimos años del siglo XIX el inventor se convirtió también en constructor y mecánico





                                          Triciclo impulsado por motor de explocion creado
                                                        por Karl Benz.




El automóvil funcional más antiguo de la historia es subastado por 4,6 millones de dólares




Cuando pensamos en el primer automóvil de la historia nos viene a la cabeza el triciclo motorizado de Daimler, pero realmente hablaríamos del primer vehículo con motor de combustión interna. Ya había automóviles incluso a finales del siglo XVIII, con prototipos experimentales propulsados mediante vapor – con su caldera incorporada – como el “Puffing Devil” de Cugnot, cuya fecha de construcción era el año 1769. Realmente, este tipo de vehículos comenzaron a ser más populares a finales del siglo XIX.
El protagonista de este artículo es el De Dion Bouton et Trepardoux Dos-a-Dos Steam Runabout, del año 1884. Este vehículo propulsado por vapor es completamente funcional y se ha subastado recientemente en el Hershey Auction de la casa de subastas RM, especializada en clásicos automovilísticos. El precio de salida era de 500.000$, para un vehículo ya completamente restaurado y en estado de colección. Cayó el martillo en 4,2 millones de dólares, que tras un 10% de “comisiones” para RM, quedaba en 4.620.000 dólares.
El pequeño triciclo fue originalmente encargado por el emprendedor francés De Dion, recibió el nombre de “La Marquise”. Se estima que sólo 20 unidades fueron producidas a finales del siglo XIX. Este vehículo de 127 años de antigüedad – leedlo de nuevo, impresiona su edad – sólo ha pasado por cinco propietarios y ha sido conservado por una misma familia durante 81 años. Como curiosidades históricas, fue el único vehículo en presentarse a la primera carrera de automóviles de la historia, celebrada en 1887.
Con un tanque de agua y suficiente carbón tenía una autonomía de 20 km y era capaz de alcanzar una espeluznante velocidad de 67 km/h. Me refiero a espeluznante porque no se producirían vehículos tan rápidos hasta casi entrado el siglo XX, y por aquél entonces la gente lo más rápido que podía desplazarse era en caballo. En 1997 este ejemplar – único superviviente de todos los Runabout – obtuvo dos galardones en el Pebble Beach Concours d’Elegance.